lunes, 22 de noviembre de 2010

Ellos!!, que no trabajan nada...


¿Alguna vez habéis tenido esa sensación de que perdéis un tiempo precioso en el trabajo??. No me digáis que no: entras a trabajar y te encuentras a alguien que ha de contarte algo...pero ese algo ...¡no puede esperar ni un minuto!!. ¿Cuéntas cosas has dejado de hacer, has dejado a medias porque alguien te llama, porque tienes que tener conversaciones de lo más insulso?...Porque alguien te asalta en un pasillo y le tienes que acompañar a donde sea... No lo puedo comprender, se tarda más, se es menos eficaz y te marchas a casa con la sensación de que dejaste miles de cosas pendientes.
Pero eso no es lo peor...ya lo sabéis...después, son todas esas personas las que se creen que trabajan más que nadie; la frase sería: "Es que aquí, como no tenemos tiempo ni de respirar, no podemos dedicarnos a lo que ellos (otras personas de las que hablamos despectivamente y hacia las que sentimos una envidia que nos cuesta reconocer) que tienen todo el tiempo del mundo para pensar esas grandes ideas". Como médico lo he escuchado decir de hospitales grandes y pequeños y me hace siempre mucha gracia porque alguien que te ha secuestrado en mitad de un pasillo y no está precisamente matandose a trabajar te lo cuenta buscando tu complicidad y dando rienda suelta a sus complejos.
Yo, empiezo a impacientarme y a poner esa cara poco amistosa que muchos conocéis, noto borbotones de sangre hirviendo amontonándose en mi cabeza, ganas de gritar "déjame en paaaz!! y una inquietud que aumenta progresivamente y que es directamente proporcional a la flojera del otro...
Seguramente de otro modo nos luciría el pelo si nos dedicáramos más a trabajar y menos a mirar a los demás.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Amigos para siempre


En los buenos momentos, l es fácil disfrutar de los amigos para unas cerves, para las risas, para los cotilleos picantes.
Cuando las cosas empiezan a torcerse, es más difícil desplegar un poco de paciencia, aguantar quejas o llantos continuados, es más, me declaro una de esas personas que a veces no entiende o no se pone en lugar del otro.
Ahora, me ha tocado a mi...¿cómo podemos tener la suerte de contar con esas personas que, aunque no se identifiquen contigo, te comprenden hasta límites insospechados?. Son pocos, pero tengo a mis amigos que pueden estar meses sin hablarte porque están lejos, o atentos a otras cosas o desconectados porque sí. Pero diez meses y una charla después, todo vuelve a ser como siempre y te aportan la cálida sensación que dá la vuelta a casa. Son los que te conocen profundamente y te llaman la atención porque en ese momento no reconocen a la persona de siempre y vuelves a la realidad con ese toque de atención: "Paula, ésa no eres tú".
Por eso estoy tan orgullosa de ellos, por eso siempre estaré en deuda.
Los que lo estáis leyendo, sabéis quienes sois.
Prometo estar mejor, de verdad.
Pero ahora y siempre, gracias.